domingo, 16 de enero de 2011

Goodbye Trish.






Trish Keenan Sonar 2010

Nunca me ha gustado pensar que soy supersticiosa. Pero cuando paso por algún sitio en el que hay una escalera apoyada en la pared,  lo primero que hago es pensar que la fatalidad podría esconderse tras ella.
Inútilmente, siempre he tratado de encontrar las conexiones que existen entre las acciones y reacciones en las cosas que pasan. "Si esto ha ocurrido de esta manera",  habrá que ver qué tipo de circunstancia rodea al hecho en sí para aprender a no cagarla. No importa si tiene o no sentido. Es decir, si he pisado una mierda y he tenido buen día, la mierda es buena. Punto.


El mismo tipo de argumento encontré el día que, en Enero de 2010, cambié de trabajo. Observé que pasados varios días Eric Rohmer murió. 
Egoístamente, cuando una persona muere, no lo sientes tanto por ella, sino por el vacío inevitable que va a dejar en tu interior. Que te hacen la putada de que aprendas a vivir con ello, quieras o no quieras, o mejor dicho, sin ello. En este caso me resigné a conservar para siempre mis cuatro películas preferidas y a saber que eso iba a ser todo.


Diciembre 2010, el tiempo continuó pasando y volví a cambiar de trabajo. Murió Blake Edwards. 
Me pareció incluso gracioso que con mi progreso laboral, fuesen cayendo influencias de primerisimo nivel en mi persona, hecha a medida a base de referentes. ¿Qué sería de mi sin ellos?.
Además de sentirme un poco "desprotegida" y de ver el panorama como un desierto en lo que a lo intelectual se refiere, yo seguía caminando todos los días con los auriculares puestos, afrontando la pesadez de los días como si tal cosa.  Cuanto más insoportable pensaba que iba a ponerse la jornada por las mañanas al salir de casa, más alta ponía la música. Broadcast siempre ha estado "ahí dentro", en esa maquinita de pensar y a veces de maquinar que es mi mente. Todos los discos, sin importar cual. Oir la voz de Trish Keenan y parecerme todo un poquito mejor, con su elegancia. Siempre mi consuelo de "algo mejor", mi única herramienta de ser más positiva y sobretodo de imaginar, imaginar e imaginar.


Enero 2011. Me surge la entrevista que estaba esperando. La cual, de darse bien, me pondrá donde siempre pensé que debía estar. 
Ignorando todo pronóstico, fui a ver al director creativo de marras como tantas otras veces sin percatarme que se avecinaba la hecatombe. Objetivamente salió bastante bien, con lo que me dió que pensar aquello podía funcionar. 


Cuando llegué a casa me dijeron que Trish estaba muy enferma en el hospital a causa de una gripe o algo así. Ni me preocupé. 


Al día siguiente murió.


Me llamaron por teléfono como si de un pariente se tratase. Sólo pensaba en llegar a casa, sólo en llegar. Pillé el autobús a toda prisa. No sé para qué. El autobús no llevaba a nadie salvo a mi y me entraron unas ganas horrorosas de llorar ahí mismo. Sólo quería llegar y leer lo que había pasado. 
Pasé el resto del día sola, con un dolor molesto de estómago. Al día siguiente al abrir el ojo derecho, después del izquierdo, mi cerebro envío una sensación de "ya estás despierta, todo ha pasado", mi mente le recordó que se cumplían 24 horas de su desaparición y que a partir de ahora me tocaba vivir en ese infierno. 


¿Qué sería sin mi sin ti, Trish?. Es horrible que te hayas muerto.



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